Como muchas conmemoraciones, esta fecha se basa en un hecho trágico: el asesinato de Bartolina Sisa, comandante aymara que lideró una de las rebeliones más grandes contra el dominio español en Bolivia.
Cada 5 de septiembre se recuerda a las mujeres originarias de América, su lucha y su resistencia. La fecha fue instaurada en 1983 durante el Segundo Encuentro de Organizaciones y Movimientos de América, precisamente para honrar a Bartolina Sisa, quien fue ejecutada un 5 de septiembre de 1782 en la plaza principal de La Paz.
Bartolina nació entre 1750 y 1753 en una familia dedicada al comercio de coca y la fabricación de bayeta. Desde joven fue testigo de la explotación española: despojo de tierras, impuestos abusivos y trato indigno. Junto a su esposo, Túpac Katari, encabezó la gran insurrección de 1781, que unió a miles de aymaras y quechuas. No fue una acompañante pasiva: fue estratega militar, organizó campamentos, coordinó suministros y reclutó guerreros. Cuando Túpac Katari fue ejecutado, ella tomó el mando del cerco a La Paz, manteniendo la ciudad sitiada durante meses.
Traicionada por alguien de su propio bando, fue capturada y torturada para que delatara a otros líderes. No habló. La arrastraron atada a un caballo hasta la muerte, y su cuerpo fue desmembrado y exhibido para infundir miedo. Sin embargo, su nombre se convirtió en símbolo de rebelión.
Hoy, su legado trasciende: en 2005 fue declarada Heroína Nacional en Bolivia, su rostro aparece en monedas y billetes, y su nombre inspira a organizaciones indígenas en todo el continente.
Pero esta conmemoración no es solo memoria histórica. También representa la resistencia vigente de los pueblos indígenas que, hasta el presente, siguen sufriendo el atropello de sus derechos ancestrales: la usurpación de territorios, la criminalización de sus líderes, el despojo de recursos naturales y la exclusión de sus sistemas de vida y conocimiento. Bartolina Sisa no es un ícono del pasado; es un espejo donde muchas mujeres y comunidades ven reflejada su lucha actual por la tierra, la identidad y la autonomía.
Dato curioso: Bartolina y Túpac Katari adoptaron sus nombres en homenaje a rebeldes anteriores —Túpac Amaru y la "serpiente de fuego" en aymara—, dejando claro que su lucha era heredera de una larga cadena de resistencia. Y ella demostró que las mujeres también pueden ser "serpientes de fuego".

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